La lección que deja es simple, pero contundente: para copiar letras o trozos de canciones se necesita una “licencia”.

Santo Domingo, RD.-Bad Bunny vive ese momento amargo de una grave acusación y demanda por plagio en una canción tan popular como “Safaera” y sobre la que la compositora Missy Elliot logró hacer valer su derecho.

Que él como artista o su equipo de producción se haya permitido ese error es hasta extraño en el mundo actual. Luce de principiantes o ignorantes no saber las implicaciones legales de copiar sin autorización versos o partituras musicales.

Los productores, cantantes y músicos saben que es casi imposible en el mundo de conexiones y comunicaciones planetarias plagiar una obra musical sin que el autor no se entere y reclame su derecho. Los software ubican de manera fácil cualquier sonido o letras registradas.

En la exitosa canción “Safaera” del exponente puertorriqueño Bad Bunny junto a Jowell, Randy y Ñengo Flow, se usó un arreglo original de ‘Get Ur Freak On’, que su autora, Missy Elliot, reclamó ante la justicia y ganó el caso.

Todo el dinero generado por de ‘Safaera’, que sólo en YouTube tiene más 330 millones de vistas, pasará a los bolsillos de Missy Elliot y no para quienes se acreditaron autoría en el equipo del intérprete puertorriqueño.

En el conflicto legal entre la rapera y el reguetonero tuvo que intervenir Noah Assad, quien es fundador del sello discográfico Rimas Entertainment.

Assad logró llegar un acuerdo con Missy Elliott en donde Bad Bunny, Jowell, Randy y Ñengo Flow sólo reciben el 1% de las ganancias totales de la canción.

“Safaera” se convirtió una de las canciones más importantes de Bad Bunny. Parte del disco “YHLQMDLG”, ganador del Grammy a Mejor álbum de pop o urbano latino.

La lección que deja es simple, pero contundente: ningún productor ni cantante de cualquier tipo de música puede tomar ninguna parte de un tema en su música o en sus letras sin pedir la debida autorización por escrito a su autor, lo que se llama adquirir una “licencia”.

Estas solicitudes tienen vías legales que de seguirse los pasos como están establecidos son muy posibles que se logren porque el autor es lo que persigue, que su obra sea lo más universal posible, pero que los beneficios económicos vayan a su cartera porque le corresponden.

Es lo que se denomina dentro del derecho de autor el “derecho moral”, que está más que claro y protegido en el mundo.

Es decir, como lo explica el abogado Joselito Bautista a Listín Diario: “No se puede tomar la obra de otro autor y llevarla a otro uso, a otra canción, a una explotación distinta sin el permiso y sin la licencia de ese autor, cuando se hace eso se comete plagio”, explicó.

¿En qué consiste el plagio? “En tú tomar una obra ajena y hacer una obra nueva, sin la debida licencia, porque transformar la obra también es un plagio y eso está castigado por los derechos de autor en el mundo entero”.

En muchos países, como República Dominicana, este tipo de casos incluso conllevan cárcel de tres meses a tres años y multa de cincuenta a mil salarios mínimos.

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