En las últimos 20 años, esta especie originaria de Sudamérica ha diezmado las poblaciones de insectos y pequeños animales endémicos en el sudeste de EE.UU, además de provocar importantes daños en viviendas.

Biólogos de la Universidad de Texas en Austin han descubierto un tipo de hongo que puede destruir eficazmente las colonias de la especie invasora de las hormigas locas sin dañar a las especies locales, reporta un comunicado publicado por el Laboratorio de Campo Brackenridge, adjunto a la universidad estadounidense.

‘Nylanderia fulva’ es una especie de originaria de Sudamérica que se ha convertido en un problema importante en varios estados del sudeste de EE.UU. en los últimos veinte años, expulsando a insectos y pequeños animales nativos y causando grandes dolores de cabeza a los propietarios de viviendas. Por alguna razón, estas hormigas se sienten atraídas por los equipos eléctricos y pululan por cajas de interruptores, unidades de aire acondicionado, bombas de aguas residuales y otros dispositivos eléctricos, provocando cortocircuitos y otros daños.

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Ahora, los investigadores de la universidad texana han demostrado en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences cómo el hongo microsporidio natural ‘Microsporidia nylanderiae’ puede usarse para exterminar las colonias de esta especie.

Los biólogos Edward LeBrun y Rob Plause, que estudiaron hormigas locas recolectadas en Florida hace ocho años, notaron que algunas de ellas tenían el estómago hinchado por las esporas de un tipo de hongo patógeno desconocido. No está claro de dónde provino este hongo, que podría haberse propagado desde el hábitat original de estas hormigas en América del Sur o haberse transmitido a través de otros insectos.

Más tarde, Lebrun y sus colegas descubrieron el mismo patógeno en quince colonias de hormigas locas en Texas, observando que todas ellas habían visto sus poblaciones notablemente reducidas, y el 62 % había desaparecido por completo.

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“Creo que tiene mucho potencial para la protección de hábitats sensibles con especies en peligro de extinción o áreas de alto valor de conservación”, comentó Edward LeBrun, el autor principal del estudio. 

En 2016, los investigadores colocaron hormigas locas recolectadas en otros sitios ya infectados con el patógeno microsporidiano en cajas cercanas a los lugares de anidación de hormigas locas en el parque estatal Estero Llano, donde habían mermado las poblaciones nativas de insectos, escorpiones, serpientes, lagartijas y pájaros. Incluso se observaron casos de crías de conejos que habían sido cegadas en sus madrigueras por el ácido escupido por enjambres de hormigas.

Acto seguido, los científicos colocaron salchichas alrededor de las cámaras de salida para atraer a las hormigas endémicas y ‘fusionar’ las dos poblaciones de insectos y el experimento resultó un éxito. En el primer año, la enfermedad se propagó a toda la población de hormigas locas en el parque nacional Estero Llano. En dos años, su número se redujo tanto que las especies nativas están regresando a la zona.

Los investigadores planean probar su nuevo enfoque de control biológico esta primavera en otros hábitats sensibles de Texas infestados de hormigas locas.

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