Soldados retirados revelan las tácticas habituales del Ejército israelí, que no solo acaban con la vida de palestinos inocentes, sino que ponen en riesgo a los militares del país hebreo.

Disparar sin restricciones, a veces contra palestinos desarmados, para desahogarse o aliviar el aburrimiento. Calles llenas de cadáveres en avanzado estado de descomposición, comidos por animales. Incendiar casas palestinas después de ocuparlas. Así describieron su rutina diaria seis soldados retirados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que sirvieron en la Franja de Gaza durante la ofensiva en curso contra el enclave palestino cuando hablaron con los medios +972 magazine y Local Call.

“La gente quiere vivir el evento [al máximo]”, recordó uno de los reservistas entrevistados, que sirvió en el norte de Gaza. “Yo personalmente disparé algunas balas sin motivo alguno, al mar, a la acera o a un edificio abandonado. Lo reportaron como ‘fuego normal‘, que es un nombre en clave para decir ‘estoy aburrido, así que disparo‘”, explicó.

Disparar a antojo

Tampoco hay restricciones para disparar a cualquiera que se acerque a las FDI. Uno de los reservistas entrevistados contó que era difícil distinguir a los palestinos civiles de los combatientes de Hamás en Gaza, ya que estos últimos “caminan por ahí sin sus armas”, por lo que “todo hombre entre 16 y 50 años es sospechoso de ser un terrorista“.

En la zona de presencia de las FDI “está prohibido caminar por la calle, y todo el que está fuera es sospechoso”; si alguien se asoma por una ventana también “es sospechoso”. “Hay que disparar“, recordó uno de los militares israelíes retirados, que explica que la percepción de las FDI “es que cualquier contacto” con la población palestina las “pone en peligro”.

Y no solo hombres adultos se convierten en blanco de las FDI. Uno de los entrevistados recordó haber oído por la radio que un soldado israelí había matado a una familia palestina que se desplazaba por la zona. “Al principio dicen ‘cuatro personas’. Luego pasan a ser dos niños más dos [hombres] adultos, y al final es un hombre, una mujer y dos niños. Ya puedes imaginarte el cuadro [de lo que pasó]”, describió.

Los reservistas entrevistados contaron que las calles de las poblaciones palestinas estaban llenas de cadáveres abandonados de civiles pudriéndose, y los animales se alimentaban de ellos. Las FDI solo ocultaban estos cuerpos sin vida amontonados en las vísperas de la llegada de los convoyes de ayuda internacional, para que no salieran “imágenes de personas en avanzado estado de descomposición“. Dos de las fuentes también revelaron que incendiar las casas palestinas después de ocuparlas es una política sistemática de las FDI.

Fuego amigo

De acuerdo con los testimonios, las órdenes de dispar para desahogarse o aliviar el aburrimiento de la rutina diaria provenían directamente de los comandantes de la compañía o del batallón en el terreno. Si en la zona no hay otras fuerzas de las FDI, los disparos de “armas pequeñas, ametralladoras, tanques y morteros” son “muy desenfrenados, como una locura”. “La gente disparaba a su antojo, con todas sus fuerzas”, recordó uno de los reservistas, señalando que esta costumbre expone a las FDI al riesgo de fuego amigo, que describió como “más peligroso que el de Hamás“.

De los 324 soldados israelíes muertos durante la ofensiva terrestre en Gaza, al menos 28 fallecieron por fuego amigoadmitió el Ejército. “Hubo bastante [fuego amigo]; me volvía loco“, contó Yuval Green, el único de los militares israelíes retirados que habló con los medios sin condición de anonimato. Este reservista de 26 años combatió en la Franja en noviembre y diciembre del año pasado, y recientemente firmó una carta junto con otros 40 soldados que se negaron a seguir combatiendo tras la invasión israelí de Rafa. Green describe el fuego amigo como el “problema principal” que pone en peligro la vida de los soldados de las FDI.

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