Hasta el momento, las autoridades del país contabilizan un total de 59 víctimas, a quienes la banda les habría defraudado más de 500.000 euros.

La Policía Nacional de España ha desarticulado uno de los aparatos de financiación de la pandilla Dominican Don’t Play (DDP) en el país, comunicó este miércoles el cuerpo de seguridad.

En total, los agentes han detenido a 66 personas, de las cuales nueve eran ‘hackers’, acusados de los delitos de pertenencia a organización criminal, estafa bancaria, trata de seres humanos con fines de comisión de delitos, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, asesinato en grado de tentativa, extorsión y usurpación de identidad.

Hasta el momento, las autoridades contabilizan un total de 59 víctimas de la banda en el país, a las que se cree que se les ha defraudado más de 500.000 euros.

Asimismo, en los 19 registros realizados de manera simultánea en Madrid, Getafe, Pozuelo y Soria se incautaron una gran cantidad de armas —incluidos cinco machetes, tres escopetas, dos pistolas y una katana—, munición, tres kilos y medio de marihuana, 6.000 euros y 800 dólares en efectivo, 32 tarjetas bancarias y más de 80 documentos de identidad escaneados de terceras personas.

¿Cuál era su ‘modus operandi’?

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El pasado mes de septiembre, los agentes detectaron que miembros de DDP utilizaban cuentas bancarias de terceras personas para recibir grandes sumas de dinero obtenidas, aparentemente, obtenido de forma ilícita, por lo que abrieron una investigación.

Así fue como averiguaron que tenía su origen en delitos informáticos realizados a través de técnicas de ingeniería social, por ejemplo, mediante el envío de correos fraudulentos a gente haciéndose pasar por su entidad bancaria para cometer estafas.

Los ‘hackers’ enviaban el dinero a los integrantes de la organización criminal y a sus ‘mulas’, algunos menores de edad, quienes se encargaban de sacarlo de cajeros automáticos para invertirlo posteriormente en activos digitales. Algunos de los criptomonederos tenían moneda virtual por valor de más de dos millones de euros.

Además, también usaban el dinero para pagar cuotas, adquirir armas como machetes y pistolas para atacar a bandas rivales, costear abogados para los miembros de DDP o adquirir sustancias estupefacientes con la finalidad de venderlas a posteriori.

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