La falta de autonomía de los hijos, al llegar a la adultez, crea padres codependientes que pagan deudas y resuelven problemas legales a sus hijos. Muchos padres codependientes pierden la salud: diabetes, hipertensión y estrés, son la cosecha de tormentos provocados por unos hijos que no logran crecer con responsabilidad y no pueden ser independientes.

Una madre o padre codependiente puede sufrir en su salud física y mental porque asume la vida del hijo o hija como si fuera propia, justificando sus fracasos y conductas, tratando de cubrir sus frecuentes errores y problemas que muchas veces transgreden leyes y le crean conflictos judiciales.

Los padres y madres  codependientes necesitan asistencia terapéutica. Se sobre involucran con hijos con quienes tienen alianzas y buscan resolverles sus constantes problemas, que se nutren de un caldo enriquecido en la irresponsabilidad de hijos no autónomos.

La familia es un espacio de desarrollo para nuestros hijos, pero es muy compleja, si sobreprotegemos en exceso a los niños y adolescentes, les dificultamos que sean independientes como adultos. Luego no quieren soltar las amarras de los padres y crear su propio proyecto de vida. Si educamos bien tendremos hijos autónomos e independientes.

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