El Gobierno del Reino Unido presentó la semana pasada su programa de recortes fiscales sin financiación, lo que provocó la caída de la moneda nacional y el alza del costo de la deuda pública.

La primera ministra del Reino Unido, Liz Truss, culpó al presidente ruso Vladímir Putin al ser cuestionada si siente alguna “ansiedad o responsabilidad” por el estado de la economía británica, en medio de la subida en los pagos de las hipotecas, los tipos de interés, los alquileres y los préstamos a las empresas.

“Entiendo lo preocupada que está la gente”, dijo Truss en una entrevista con la BBC. “Pero tenemos a Putin“, continuó, mientras argumentaba que la situación en su país es parte de “un problema global”.

Asimismo, tras ver los costos de endeudamiento del Gobierno de la semana pasada el día que anunció su plan de recortes fiscales sin financiación, Truss insistió que debido a “Rusia las tasas de interés han aumentado en todo el mundo”.

El plan, diseñado para estimular el crecimiento económico y aliviar la carga de los altos precios de la energía a la población, ya provocó el desplome de la libra esterlina a mínimos históricos frente al dólar y el alza del costo de la deuda pública. El mercado de bonos del Reino Unido también experimentó la mayor venta en un día de su historia.

Se espera que Londres gaste 150.000 millones de libras esterlinas (unos 167.000 millones de dólares) en subvencionar los costes energéticos de los consumidores y las empresas.

Actualmente, Europa enfrenta una crisis energética que se agravó tras la implementación de sanciones contra Moscú y que está provocando un importante daño a su economía. Si bien el Reino Unido no depende directamente de Rusia para abastecerse de combustible, sufre por el incremento de los precios de la energía y el aumento de los costos de vida.

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