Haber conocido a alguien tan especial, que parece el príncipe soñado o la reina que amamos es un inicio común de muchas relaciones. 

Estar románticamente enamorado es un requisito, como en los cuentos infantiles, para conformar una pareja. Al pasar el tiempo la dulce Caperucita Roja puede descubrir finalmente que su amor no es un hombre. Quien la acompaña es un lobo feroz y engañador. 

El guión puede ser inverso de la mujer que puede ser la maltratadora, pero las estadísticas en República Dominicana muestran que los maltratadores y homicidas de sus cónyuges, son generalmente hombres.
El maltrato empieza verbal y emocional y luego puede ser físico, con golpizas frecuentes que pueden ser observadas por los hijos, quienes pueden llevar el trauma a sus vidas adultas.

El maltratador o asesino puede ser celoso, sospechar infidelidad de su pareja o sorprendentemente ser el mismo el infiel recurrente y ante los reclamos de su mujer, para que cesen las infidelidades, el inicia los maltratos verbales, emocionales, físicos, económicos y a veces sexuales, teniendo relaciones sexuales obligadas.

La decisión determinante de la mujer de abandonar al maltratador crea un punto de quiebre en algunos, sacando al asesino y a veces suicida que ejecuta homicidio, homicidio suicidio, o un daño con muerte a otros familiares, amigos de la mujer y hasta a sus propios hijos o hijastros.

Otras veces el maltratador puede tener un perfil psicótico con consumo de alcohol, sustancias prohibidas y poca empatía hacia los demás. 

Otros hombres son descontrolados emocionalmente y cuando tienen estrés y tensiones golpean a sus mujeres. 

Hay muchas variedades de maltratadores y pueden tener el riesgo de matar a sus parejas y dañan la salud emocional presente y futura de sus hijos y llenan de trauma a la mujer que sobrevive a la violencia, pero seguirá siendo presa del terror y del miedo por muchos años si no busca ayuda profesional calificada.

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