Así como en el caso de los orientales, las buenas historias estuvieron presentes en un evento que no decepcionó, pese al desagradable sabor de boca que dejaron algunos equipos que no pudieron cumplir con las expectativas.

Carlos Moreta

Santo Domingo, RD.- Ha finalizado la edición concerniente al 2023 del Clásico Mundial de Béisbol, un evento que pudo levantar su honor y reivindicarse luego de seis años de ausencia para disfrute de las aficiones, logrando hitos de asistencias y ratings como muestra fehaciente de lo sostenible que va resultando.

Lo mostrado a nivel deportivo tampoco se queda detrás, teniendo a la selección de Japón como campeones de la cita, quienes hilaron siete victorias para unirse a República Dominicana (2013) como líderes del podio a través de un invicto.

Así como en el caso de los orientales, las buenas historias estuvieron presentes en un evento que no decepcionó, pese al desagradable sabor de boca que dejaron algunos equipos que no pudieron cumplir con las expectativas.

Decepciones

Entre los combinados que terminan quedándose cortos, sin dudas, son los dominicanos quienes encabezan la mayor decepción posible. Luego de triunfar en 2013 y alcanzar la segunda ronda en 2017, estos retroceden hasta el más oscuro de los rincones al caer en la primera etapa.

Los quisqueyanos, que contaban con una novena plagada de estrellas con el protagonismo de cinco invitados a lo que fue el Juego de Estrellas de 2022, terminaron limitados a victorias contra las selecciones de Nicaragua e Israel, mientras derrotas frente a Venezuela y Puerto Rico.

En menor medida, otra decepción fue el hecho de ver a Corea del Sur quedándose cortos dentro de las eliminatorias, quienes vieron avanzar hasta cuartos de final a los equipos de Australia y Japón.

Los surcoreanos viven un momento de ascenso considerable del béisbol con desarrollo en su territorio, teniendo una pujante liga en la Organización Coreana de Béisbol (KBO, por sus siglas en inglés), llegando al punto de transferir talentos hacia las Grandes Ligas, como tal es el caso de Merrill Kelly, quien fue el abridor para Estados Unidos en el partido de la final.

Sorpresas

Ninguna historia supera la victoria de República Checa – que contó con una selección de peloteros amateurs y para los cuales el béisbol significa un oficio secundario – frente a sus similares de China. Y, de igual forma, el hecho de que Australia participara en cuartos de final teniendo la base de diez peloteros con participación en ligas menores, llena todos los requisitos para describirse como gratificante.

Aunque con el perdón de estos, el acontecimiento de ver a México acudir hasta semifinales fue todo menos esperado. Esta es la historia a recordar de este clásico.

Desde el inicio, los aztecas lideraron la ronda preliminar dentro del grupo C al obtener marcar de 3-1, entre lo que se incluye una victoria sobre un imponente Estados Unidos con marcador de once carreras frente a cinco en la noche del 12 de marzo.

Pasado esto, los de bandera tricolor chocaron codos ante Puerto Rico en los cuartos de final, estando en desventaja cuando al llegar a la séptima entrada el marcador favorecía 4-2 a los boricuas, aunque redimiéndose para conseguir venir de atrás en el episodio a ritmo de tres anotaciones. El encuentro se definió con pizarra de 5-4.

Y en la semifinal, a pesar de terminar sucumbiendo frente a la selección japonesa, los mexicanos mostraron sus garras para batallar un partido cerrado que terminó con marcador de 6-5. Los aztecas inauguraron la octava entrada liderando las acciones (5-3), aunque el desequilibrio de sus relevistas los llevó al descalabro.

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