La educación superior constituye un pilar estratégico para el desarrollo económico, la innovación y la inclusión social. Sin embargo, en República Dominicana, pese a los avances logrados en cobertura y oferta educativa regional en los últimos años, persisten barreras significativas relacionadas con la asequibilidad real de los estudios, especialmente para jóvenes de menores ingresos en territorios vulnerables como la zona fronteriza.
De acuerdo con un reciente informe del Ministerio de Hacienda y Economía, elaborado con datos del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), alrededor de 77 de cada 100 jóvenes en edad universitaria no están matriculados en instituciones de educación superior (IES) en la zona fronteriza. Es decir, el 77% se encuentra fuera del sistema de educación superior; en otras palabras, cerca de 7.7 de cada 10 jóvenes no asisten a casas de altos estudios.
Al comparar con el promedio nacional, se evidencia que esta proporción es superior a la registrada en el resto del país, donde 66 de cada 100 jóvenes están fuera del sistema. En 2022, las IES de la zona fronteriza registraron 10,991 estudiantes matriculados, lo que equivale al 2.1% del total nacional. El informe aclara que esta zona se caracteriza por una baja densidad poblacional. De ese total, el 72.3% correspondía a mujeres y el 27.7% a hombres.
En términos generales, se observa que la mayoría de los estudiantes universitarios en el país son mujeres. No obstante, en la zona fronteriza su participación es aún mayor (72.3%, frente al 65.6% a nivel nacional), lo que, visto desde otra perspectiva, refleja una menor participación masculina en este nivel educativo en comparación con el resto del país (27.7% frente a 34.4%).
Sin embargo, el Monitor de la Frontera advierte que esta ventaja femenina se desarrolla en un contexto de desventaja estructural en el mercado laboral, el cual favorece actividades económicas tradicionalmente masculinizadas. En consecuencia, la formación, predominantemente femenina, podría no estar alineada con la futura demanda laboral del territorio, lo que implicaría un posible aumento del desempleo estructural y friccional.
Asimismo, los datos muestran que la zona fronteriza recibe una proporción limitada de becas: apenas el 3.3% de las becas nacionales en 2022, pese a representar el 4.7% de la población, y con una fuerte concentración femenina (65 de cada 100 beneficiarios).
Oferentes privados, minoría en la zona fronteriza
En cuanto a los sectores oferentes de educación superior, el informe indica que en el territorio fronterizo predomina la educación universitaria pública, con un 83.6%, frente a un 57.2% a nivel nacional. En la zona limítrofe con Haití, la oferta de universidades privadas apenas alcanza el 16.4%, mientras que en el resto del país representa el 42.8%, según el informe de Hacienda y Economía.
El documento explica que esta diferencia podría obedecer a la mayor presencia de universidades privadas en provincias con mayor poder adquisitivo, un fenómeno asociado a las economías de aglomeración. Asimismo, podría estar vinculada a los costos subsidiados de matrícula, considerados más pertinentes en territorios con mayores niveles de pobreza.
Entre sus recomendaciones, el informe destaca la urgencia de mejorar la pertinencia, el alcance y los incentivos de los instrumentos educativos, asegurando que respondan a la realidad demográfica y productiva de la zona fronteriza y contribuyan efectivamente a cerrar “brechas históricas”.
Fuente: El Dinero
