La pasión de los dominicanos vistió sus mejores galas al recibir en la República Dominicana el equipo conformado para representar al país en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 (WBC por sus siglas en inglés), con dos partidos de exhibición realizados en el estado Quisqueya Juan Marichal, desbordando por cada rincón el entusiasmo y orgullo de una nación al ver la representación de sus mejores embajadores a nivel deportivo vistiendo el uniforme tricolor.

A pesar del éxito obtenido al congregar mas de treinta mil personas en los dos partidos realizados y reunir una constelación de estrellas del deporte para deleitar al público presente; la realización de este encuentro presenta un reto y un desafío que debe ser tomado en cuenta para un futuro.

Por un lado, el entorno inmediato que rodea el estadio se convirtió en un caos para los fanáticos y transeúntes que se desplazaban por sus alrededores antes, durante y después del enfrentamiento. Cientos de vehículos abarrotaron el perímetro, deteniendo la circulación motorizada, esto provoco la desesperación en aquellos que intentaban llegar a la puerta del estadio y la angustia de quienes realizaban sus actividades habituales en las edificaciones que circundan este emblemático estadio construido en la década de los cincuenta.

Al analizar la infraestructura deportiva, se advierte que la misma esta desprovista de la cantidad de parqueos necesarios, señalización insuficiente, precarias facilidades para deportistas y fanáticos, adolece de una mayor capacidad para albergar una demanda de asientos que ha crecido de manera exponencial en los últimos años.

Por tal razón necesitamos un nuevo Quisqueya, un nuevo estadio que cumpla con los estándares internacionales para albergar competencias internacionales; con ejemplos tan cercanos como en Puerto Rico el cual ha recibido juegos oficiales de la Major League Baseball (2003 – 2004) y ha sido sede de la WBC (2006 -2009 – 2013 – 2006). Esto contribuye en ampliar la oferta de asientos para actividades deportivas y a la vez añadir una propuesta complementaria de ocio y diversión vinculada al deporte Rey en la República Dominicana.

De igual manera esta inversión debe ser el motor para propiciar la transformación de todo el entorno directo al estadio Quisqueya, lo cual permitirá rescatar el sector agregando valor a través de una mejora sustancial del espacio público, la transformación de las actividades que rodean la infraestructura central, modernizar la oferta de transporte colectivo para que el ciudadano pueda llegar al estado sin la necesidad de utilizar el vehículo privado, la conducción estratégica de los medios motorizados de transporte y el aumento de la superficie arborizada como compensación a las nuevas intervenciones proyectadas, convirtiendo este espacio en un oasis deportivo para el disfrute del público local e internacional.

Este es el momento clave para iniciar esta transformación, que nos permita por un lado recuperar un espacio históricamente deteriorado en nuestra ciudad y que a su vez podamos aprovechar el potencial existente en este territorio para relanzar una nueva centralidad en el Distrito Nacional que aporte una nueva visión de la ciudad a esta demarcación gris y encementada. Una visión que sea más amigable con el peatón, que recupere el verde y que fomente infraestructuras para el disfrute de actividades recreativas y de ocio, demandadas por su población. Así podremos contar un nuevo estado Quisqueya como bujía para la transformación de Santo Domingo, desde el punto de vista deportivo, turístico y económico.

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