Un día nublado de abril de 1919, una mujer llamada Eglantyne Jebb llegó a Trafalgar Square, la gran plaza de Londres.

Llevaba su cabello rojo recogido en un moño. Era alta, delgada, pálida, con ojos del azul de las flores nomeolvides.

Trafalgar Square era un lugar donde el descontento a menudo se transformaba en protesta.

Era donde los cartistas se habían congregado en 1848 para exigir reformas políticas a favor de los obreros, y luego las sufragistas, para luchar por el derecho a votar.

Eglantyne también estaba allí con un propósito: repartirle a los transeúntes un folleto con la fotografía de una niña con un cuerpo pequeño y una cabeza enorme.

Era una niña austríaca de dos años y medio que debería estar riendo, corriendo y persiguiendo mariposas, pero no podía mantenerse en pie por sí sola.

Lo que parecía ser una cabeza agrandada era consecuencia de la desnutrición que había impedido que su cuerpo se desarrollara apropiadamente.

La pequeña pesaba unos 5,5 kilos. El peso promedio de un niño de esa edad era de unos 13 kilos.

Fuente: BBC MUNDO

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