El autor del trabajo explica que la ciencia desconoce si las especies de microorganismos están incrementando, disminuyendo o manteniéndose.

A pesar de la importancia fundamental de los microbios para la vida en nuestro planeta, la humanidad se encuentra en una “profunda ignorancia” sobre estos diminutos organismos unicelulares, advierte un artículo científico publicado este lunes en la revista Frontiers in Ecology and Evolution.

Los ambientes extremos e inaccesibles en los que sobreviven con frecuencia los microbios —tales como los abismos oceánicos, las capas profundas de la biosfera subterránea e incluso en el corazón de un glaciar o las aguas tóxicas de un lago en un cráter volcánico— hacen que estos sean virtualmente imposibles de estudiar.

No tenemos ni idea si la diversidad microbiana global está incrementándose, disminuyendo o manteniéndose igual. La mayoría de los trabajos científicos nos cuentan datos nuevos. Este es un tipo de artículo distinto; no contesta nada sino que hace una nueva pregunta”, expresó David Thaler, experto en biología de la Universidad de Basilea (Suiza) y autor de la publicación.

Nuevas formas de vida

Los científicos suelen mantener registros cuantitativos actualizados sobre las poblaciones de las especies de plantas y animales, de las que cerca de un millón se reducen a un nivel que las coloca en riesgo de extinción.

Sin embargo, a pesar de que la extinción de animales y la de bacterias pueden ser procesos que suceden a la par, nuevas especies de microorganismos podrían surgir a ritmos mucho más elevados que la desaparición de plantas y animales, advierte Frederick Cohan, profesor de la Universidad de Wesleyan (EE.UU.), quien revisó el trabajo de Thaler.

“Cuando una especie mamífera se extingue, deberíamos esperar que todos los microbios que dependen principal o exclusivamente de esa especie también se extinguieran”, comentó Cohan, citado por The Guardian.

“Por otro lado, ecólogos microbianos como yo, quienes estudian la diversidad de bacterias estrechamente relacionadas, encontramos que siempre hay nuevas especies bacterianas en formación. Siempre hay nuevas formas para que las bacterias se repartan el recurso existente para dar lugar a nuevas especies”, añadió.

Una tarea nada fácil

En su trabajo, Thaler analiza cómo estudiar la diversidad de bacterias en la naturaleza. Y para ello propone como opciones observar pequeños cambios de secuencias genéticas tal y como se hace en el caso de variantes del coronavirus, así como enfocarse en los mecanismos moleculares de transferencia de genes.

A su vez, Jesse Ausubel, el director del programa para el medioambiente humano de la Universidad de Rockefeller (EE.UU.), que patrocinó la publicación de Thaler, subrayó que casi 300 años después de que el científico sueco Carlos Linneo comenzara a clasificar sistemáticamente a los seres vivos, la ciencia aún no posee un catálogo completo de especies.

“No será fácil hacer algo similar con una cantidad probablemente 1.000 veces superior de microbios y medir los cambios.

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