La expectativa de vida media aumenta en un 13% en ratones si su ADN está protegido por extremos cromosómicos largos.

Todos los cromosomas de los seres vivos tienen regiones menos funcionales para albergar la información génica. Estas están situadas en los extremos de los cromosómas y protegen el ácido desoxirribonucleico (ADN) de la desintegración. Los genetistas los llaman telómeros y saben desde hace más de una década que su longitud puede variar entre distintos ejemplares de una misma especie, y que esta variación influye en la expectativa de vida.

Ahora un grupo de científicos de España ha podido estimar hasta qué punto el tamaño máximo posible de ese tramo cromosómico prolonga la vida de los ratones de laboratorio.

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) realizaron las pruebas en los roedores sin modificarlos genéticamente y por selección obtuvieron una muestra de animales con telómeros “hiperlargos” en el 100% de sus células. Para comparar, observaron a otro grupo de ratones con telómeros de varias longitudes, lo habitual en la población general de los animales.

La longevidad media de los ratones con los telómeros hiperlargos experimentó un aumento significativo, de casi el 13% en comparación con la muestra de control, mientras que la expectativa de vida máxima creció un 8,4%. A partir de estos datos, los estudiosos dedujeron que “los telómeros largos en sí son suficientes para aumentar la longevidad del ratón”, según indican en un artículo publicado este 17 de octubre en la revista Nature Communications.

Los autores pretendían averiguar básicamente si el hecho de poseer unos telómeros muy largos tenía efectos dañinos para la salud, pero demostraron lo contrario. 

Se descubrió que los ratones con los telómeros más largos mostraron una reducción significativa en el peso corporal que comenzó a partir de las 40 semanas y duró hasta la vejez (dos años de edad). El centro, cuya misión es básicamente erradicar los tumores malignos, destaca que los animales que se diferencian de sus congéneres únicamente por esta característica “viven más con mejor salud, sin cáncer ni obesidad”.

“Este resultado apoya la idea de que, a la hora de determinar la longevidad, los genes no son lo más importante”, comentó la autora intelectual del ensayo, María Blasco, jefa del Grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, en referencia a la falta de información hereditaria en los telómeros. “Hay margen para alargar la vida sin alterar el material genético”, agregó.

Por primera vez se estableció también una relación clara entre longitud de los telómeros y el metabolismo, que era mucho mejor en el grupo experimental. El comunicado del centro científico especifica que la ruta genética del metabolismo de la insulina y la glucosa es una de las identificadas como más importantes en relación al envejecimiento.

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