El Gobierno de Japón dio a conocer este martes sus planes de verter al mar más de un millón de toneladas del agua contaminada de la central nuclear Fukushima, destrozada en marzo de 2011 por el sismo más fuerte jamás documentado en Japón y un tsunami posterior, informa Reuters. Se prevé que las obras se inicien dentro de dos años, mientras que todo el proceso tardará décadas, según las proyecciones.

“Bajo la premisa del estricto cumplimiento de las normas reglamentarias establecidas, seleccionamos la liberación oceánica” para disponer de esas aguas residuales, cita la agencia un comunicado gubernamental al respecto. Antes de ser vertida, el agua será filtrada para remover los isotopos nocivos, así como diluida hasta cumplir con todos los estándares internacionales.

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