Los especialistas advierten que casi dos tercios del territorio continental del país experimentan condiciones anormalmente secas.

Todo un inmenso territorio del Oeste de EE.UU. se encuentra bajo el embate de la así llamada ‘megasequía’, y ningún pronóstico augura mejorías en esa situación. Así lo remarca un estudio encabezado por el científico climático Fangyue Zhang, de la Universidad de Arizona, publicado recientemente en la revista GeoPhysical Research Letters.

La investigación, basada en los datos recopilados por 337 estaciones meteorológicas del Oeste estadounidense sobre los períodos de lluvias y sequías desde el año 1976 a 2019, pone de manifiesto que las precipitaciones vienen haciéndose cada vez menos frecuentes, mientras que el rigor y la extensión de las temporadas secas siguen aumentando.

Significa esto que casi dos tercios del territorio continental del país experimentan condiciones anormalmente secas, alertan los científicos. En particular, el Suroeste estadounidense sufre más que otras regiones: allí, el promedio anual de días sin precipitaciones pasó de 30 a 45 entre la década de 1970 y la actualidad, precisa Associated Press.

Un deterioro persistente

Entretanto, los pronósticos solo dibujan un empeoramiento de la situación. En lo inmediato, las temperaturas cálidas previstas para esta primavera podrían conllevar la peor sequía en una década y afectar a unos 74 millones de personas en todo el país, según estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.

A la vista de tales datos, los científicos consideran que los cambios climáticos en el Oeste de EE.UU. son continuación de una ‘megasequía’ que arrancó a principios del siglo XXI.

Las consecuencias de tales cambios climáticos se han evidenciado ya con los incendios forestales más intensos y peligrosos en muchos años, con tierras agrícolas resecas y de vegetación insuficiente para la ganadería y en general toda la fauna. Y los especialistas alertan de que habrá más repercusiones ante la ofensiva continua de la sequía.

En contraste, el Noroeste de EE.UU. no parece afectado por tales causas. Allí se registra un mayor número anual de precipitaciones e intervalos de sequía más cortos, particularmente en estados como Washington, Oregón e Idaho, así como en algunas partes de Wyoming, Montana y la Dakota del Sur y del Norte.


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