A Kiev le quedan unas semanas para conseguir un gran avance en la línea del frente, señalan Condoleezza Rice y Robert Gates en un artículo publicado en The Washington Post.

La economía y las Fuerzas Armadas de Ucrania dependen casi por completo de la ayuda de Occidente y, a menos que se produzca un avance significativo, se esfumarán sus posibilidades de victoria, estiman Condoleezza Rice, exsecretaria de Estado de EE.UU. durante el segundo mandato de George W. Bush (2005-2009) y Robert Gates, exsecretario de Defensa entre 2006 y 2011.

En un artículo que firman ambos en The Washigton Post, publicado este sábado, los ex altos funcionarios indican que la “economía de Ucrania está en ruinas” y que, al igual que su capacidad militar, “depende de los rescates occidentales, principalmente de EE.UU.”

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“A falta de otro gran avance y otro éxito ucraniano contra las fuerzas rusas, la presión de Occidente sobre Ucrania para negociar un alto el fuego aumentará, a medida que pasen los meses de estancamiento militar“, resaltan.

Asimismo, la exsecretaria de Estado y el exjefe del Pentágono sostienen que, para el presidente ruso, Vladímir Putin, “la derrota no es una opción”, ya que no puede “ceder a Ucrania las cuatro provincias orientales que ha declarado parte de Rusia”. “Si [Putin] no puede triunfar militarmente este año, debe mantener el control de posiciones en el este y el sur de Ucrania que proporcionen futuros puntos de partida para nuevas ofensivas”, escriben. 

Según Rice y Gate, “cualquier alto el fuego negociado dejaría a las fuerzas rusas en una posición fuertepara reanudar las acciones militares, lo que, en su opinión, es “inaceptable”.

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Con la línea de contacto relativamente estática desde otoño, las fuerzas rusas se han enfrentado a las tropas ucranianas en combates cerca de Bajmut (Artiómovsk). Un comandante mercenario estadounidense reconoció recientemente que Ucrania está sufriendo “bajas extraordinariamente altas” en ese sector, mientras que el embajador de Ucrania en Canadá, Vadim Pristaiko, describió las bajas de su bando como “enormes” y “difíciles de digerir”.

Aunque el jefe de inteligencia militar ucraniana, Kiril Budánov, ha anunciado planes para una gran ofensiva en primavera, para Rice y Gates la necesidad de un gran avance es una “cuestión de semanas y no de meses“. Por ello, instan a acelerar el envío a Kiev de armas más avanzadas y pesadas.

El Gobierno de Biden comunicó el viernes que entregaría a Ucrania 50 vehículos de combate de infantería Bradley los blindados más modernos enviados a Kiev hasta la fecha— como parte de un nuevo paquete de asistencia militar de más de 3.000 millones de dólares. Francia también prometió una cantidad de blindados ligeros, y Alemania anunció el suministro de 40 vehículos de combate de infantería Marder.

Sin embargo, Kiev asegura necesitar más. En una entrevista concedida a The Economist el mes pasado, el general ucraniano Valeri Zaluzhny afirmó que necesitarían 300 tanques más, hasta 700 vehículos de combate de infantería y 500 obuses para llevar a cabo operaciones ofensivas. Esta cifra es superior al número de vehículos de este tipo de todo el inventario británico o alemán.

Desde Moscú se reitera que el suministro de armas a Kiev por Occidente solo prolonga el conflicto. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, denunció el miércoles que las entregas de armas “multiplican las víctimas, incluso entre la población civil de Donbass, y retrasan el final del conflicto”, aumentando el riesgo de “arrastrar a los países de la OTAN a un enfrentamiento militar directo con Rusia”.

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