La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó una estrategia con la que quiere crear “un traje a medida” con propuestas individualizadas para acabar con la pobreza rural en un centenar de municipios de toda América Latina.

“Las metas de cada país dependen de su realidad y de sus posibilidades. Queremos lograr un acuerdo político de los Gobiernos y de otros actores para actuar en estos territorios”, afirmó el representante regional de la FAO, Julio Berdegué, en la sede de la organización en Santiago.

Según este organismo, hay un 48.6% de personas en situación de pobreza en las zonas rurales de Latinoamérica.

A partir de este dato, la FAO identificó 1,975 municipios de catorce países de la región donde la pobreza alcanza hasta un 82% de la población, que suponen 20.9 millones de personas.

Berdegué reconoció que las estadísticas en cuanto a reducción de pobreza fueron muy positivas en toda la región hasta 2010, momento en el que se empezó “a caminar para atrás”.

“Incluso en los países con los mayores avances hay territorios rurales que se han quedado atrás, donde las personas viven en condiciones sociales que se asemejan a las que había hace cincuenta años”, agregó.

Por eso, la FAO seleccionó a cien territorios de cinco países -Colombia, Guatemala, Honduras, Salvador y República Dominicana- para iniciar la primera fase de la estrategia “libres de pobreza y hambre”.

Su objetivo principal es encontrar soluciones individuales para municipios de países que, aunque han avanzado de manera general para combatir la pobreza, cuentan con zonas muy subdesarrolladas.

“Estos territorios sufren de olvido y de malas soluciones porque no son las que necesitan. Lo que sirve para un país de forma general quizá no sirva para un territorio concreto de ese mismo Estado”, agregó Berdegúe.

La propuesta consiste en que la FAO trabaje con los Gobiernos para crear una coalición de la sociedad civil, el mundo privado y de cooperación internacional para dar reconocimiento y soluciones a estos lugares.

“Generalmente se cree que los problemas de ruralidad son solo del Ministerio de Agricultura. Pero es un problema de diferentes actores como del medio ambiente, de desarrollo social, de vivienda, etc. Además de la necesidad de coordinación de los Gobiernos municipales y los nacionales”, agregó Mariana Escobar, consultora rural de la FAO.

El rezago de estos territorios, según este organismo, tiene relación con una falta de servicios públicos y de políticas deficientes así como una baja participación de la ciudadanía en la identificación y la solución de los problemas y una desconexión de estos territorios con los mercados económicos.

“Es muy importante no asociar estos territorios atrasados a zonas violentas y economías ilegales. Hay algunos sitios rezagados donde hay una economía sumergida, pero en la inmensa mayoría no ocurre”, añadió Berdegué.

Por todo ello, el representante regional de la FAO propuso crear un “traje a medida” para que los Gobiernos y los actores que se quieran sumar lleguen a un acuerdo político con “metas propias”, no creadas por este organismo internacional sino por ellos mismos.

Además de presentar esta estrategia, durante todo el martes se constituyó un mercado campesino delante de la sede de la FAO en la que diferentes vendedores de Santiago ofrecieron sus productos cultivados en Chile.

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Por El Dinero