Científicos identificaron cómo se movían los humanos cuando exploraban un sistema de cuevas en la Edad de Piedra posterior 

Unas serie de huellas encontradas en la cueva de la Bàsura, en el municipio italiano de Toirano, ha ayudado a investigadores a conocer más sobre la conducta social de los antiguos humanos, informa un estudio publicado a mediados de mayo en la revista eLife.

Según el comunicado de los especialistas, la cueva y sus huellas humanas ya eran conocidas desde la década de 1950, pero ahora investigadores de Italia, Argentina y Sudáfrica volvieron a analizarlas, y fueron capaces de identificar por primera vez comportamientos de gateo en los humanos de hace unos 14.000 años.

El autor del estudio, Marco Romano, explicó que los científicos querían “ver cómo los antiguos humanos exploraban ese fascinante sistema de cuevas”, siendo lo más interesante para ellos el número de personas que ingresaron allí, su edad, sexo, si la exploraban de manera individual o en grupo y qué ruta eligieron dentro.

Para entenderlo, el equipo analizó 180 huellas de pies y manos que se encontraban dentro de la cueva. Un complejo análisis permitió descubrir que hace 14.000 años en la cueva de la Bàsura ingresaron cinco individuos descalzos, dos adultos y tres menores, de 11, 6 y 3 años. Según se pudo establecer, el grupo iluminó el camino con palos de madera. Los investigadores señalan que este hecho apunta a que los menores eran miembros de grupos activos durante la Edad de Piedra posterior, incluso a la hora de realizar actividades peligrosas.

Las evidencias de gateo fueron encontradas gracias a huellas en un túnel de baja altura, una ruta que se tomó para acceder a la parte interior de la cueva. Asimismo, los especialistas descubrieron que una parte de las huellas de manos no eran intencionales, sino que estaban relacionadas con la exploración de la cueva. Mientras que otra parte fue definida como intencional, es decir, huellas asociadas con actividades sociales o simbólicas que se realizaron dentro del lugar.

Según señaló Romano, “los cazadores-recolectores pudieron haber sido impulsados por la diversión durante la exploración, o simplemente por la necesidad de encontrar comida”.

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