Los ingresos tributarios en Latinoamérica llegaron al 22.9% del producto interior bruto (PIB) en 2019, un aumento del 0.3% con respecto al año anterior, y se mantuvieron en la senda del crecimiento sutil hasta que llegó la pandemia en marzo de 2020, informó este jueves la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En el informe «Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe 2021», el grupo de los países más desarrollados indicó que los ingresos tributarios «disminuyeron fuertemente durante la primera mitad de 2020 en un contexto de colapso de la demanda interna, pero mostraron signos de recuperación en la segunda mitad del año».

De acuerdo al informe, que también fue elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con sede en Santiago, los ingresos tributarios totales en 18 países de la región disminuyeron un 11.2% en promedio en 2020 en comparación con el año anterior.

«Los países ampliaron los programas de protección social, brindaron apoyo directo a las empresas, aplazaron el pago de impuestos y establecieron programas para facilitar el cumplimiento de las obligaciones impositivas», indicó la OCDE.

En 2019, antes de que la pandemia paralizara durante meses la mayoría de las economías del mundo, 14 de los 26 países latinoamericanos estudiados registraron un aumento en sus ingresos tributarios y 12 experimentaron una disminución y todos, menos Cuba, registraron cifras por debajo del promedio de la OCDE (33.8%).

Sin embargo, según la presentación, «la brecha entre los promedios de América Latina y el Caribe y la OCDE se redujo del 15.4% en 1990 al 10.9% en 2019».

Por subregiones, en el Caribe aumentaron un 0.8% hasta el 24.9% del PIB, mientras que en América del Sur se redujeron en 0.1% hasta el 22.9% y en Centroamérica y México aumentaron un 0.2% hasta el 21.3%.

La peor recesión en 120 años

La economía latinoamericana se contrajo un 7.7% en 2020 -la mayor recesión de los últimos 120 años- y las tasas de pobreza y pobreza extrema se dispararon hasta el 33.7% (209 millones de personas) y el 12.5% (78 millones), niveles que no se veían en los últimos 12 y 20 años, respectivamente.

El cierre masivo de empresas llevó a la tasa de desocupación el año pasado al 10.7%, mientras que el nivel del PIB per cápita regional terminó el año pasado en el mismo escalón de 2010, lo que significa que la región se encuentra frente a una nueva década perdida, como la vivida en la de 1980.

«La política fiscal -y la política tributaria en particular- desempeñará un papel clave para asegurar que la región se reconstruya y para abordar las vulnerabilidades sociales y debilidades en las capacidades productivas que se observaban previo a la pandemia».

Una vez que la recuperación esté bien encaminada, agregó el documento, «los países de América Latina y el Caribe deberán promover políticas tributarias y de gasto que apoyen el crecimiento económico inclusivo y sostenible».

Con 27.4 millones de casos y más de 870,000 muertes desde que se detectó el primer caso en Brasil en febrero del año pasado, la crisis sanitaria está lejos de darse por superada en Latinoamérica, donde varios países encaran una dura segunda ola de contagios y el ritmo de vacunación avanza a cuentagotas, a excepción de Chile, uno de los líderes mundiales en inoculación.

Según el texto, «existe margen para aumentar los ingresos provenientes de los impuestos sobre la renta de las personas físicas (IRPF) y los impuestos relacionados con el medio ambiente», pero también las cotizaciones a la seguridad social en la mayoría de los países.

El IRPF y las CSS generaron el 9.2% y el 17.1% de los ingresos tributarios totales en 2019, respectivamente, en comparación con el 23.5% y el 25.7% en la OCDE, foro al que solo pertenecen dos países latinoamericanos, México y Chile.

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Por El Dinero