En el mundo actual, con su vertiginoso estrés y cambios constantes, los seres humanos enfrentamos serias dificultades existenciales, tenemos que enfrentar adversidades diversas y definir el sentido de nuestra vida.

La pérdida del sentido de la vida nos puede llevar a la depresión y a creer que no vale la pena vivir. En ese panorama, la pareja y la familia nos ayudan a conjurar la soledad, pero pueden ser fuentes de nuevos conflictos e infelicidad.

Lograr un equilibrio puede permitirnos que la pareja y la familia se conviertan en motivadores para encontrar que vale la pena vivir.

A pesar de las adversidades podemos construir sanos proyectos maritales y de familia, en un proceso de adaptación a los ciclos y al cambiante mundo moderno en que vivimos.

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