“El problema no es el problema. El problema es cómo afrontamos el problema”, es una paráfrasis de Virginia Satir. 

A veces los problemas nos agobian y no encontramos la solución correcta. 

Intentamos soluciones que agravan la situación. Abordamos mal la conducta no deseada de un hijo, o no sabemos mejorar la distancia que se ha creado con nuestra pareja.

Cómo afrontamos el problema, es el verdadero problema. 

Al entender el problema y abordar soluciones diferentes, sin repetir las que son más de lo mismo, podemos ver la solución de nuestra situación. 

Otras veces nosotros convertimos en problemas situaciones que no lo son. 

Cuando estamos reactivos y estresados podemos ser ofensivos y crear situaciones complicadas al perder el control emocional.

Frente a un problema debemos actuar con buen control emocional, para permitir que una solución racional surja. 

Así como decía Bowen, quitamos el piloto automático emocional y permitimos que aparezca una solución intelectual basada en la razón. 

Esto es útil para resolver problemas familiares, de pareja, laborales y de diferentes tipos de relaciones.

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