Alanna Zabel instó a la prensa y al público a darle a la sobreviviente, identificada como D.M, el espacio que necesita para superar sus traumas.

Una mujer que hace más de tres décadas encontró a su compañera de cuarto de la universidad agonizando cubierta de sangre defendió a la sobreviviente de la masacre de los cuatro estudiantes de la Universidad de Idaho, ocurrida el pasado 13 de noviembre, a la que muchos cuestionaron por haber tardado mucho en llamar a la Policía luego de encontrarse cara a cara con el autor de los crímenes.

Una sobreviviente estaba "muerta de miedo" tras el encuentro con el sospechoso de la masacre de cuatro estudiantes en Idaho

Una sobreviviente estaba “muerta de miedo” tras el encuentro con el sospechoso de la masacre de cuatro estudiantes en Idaho

Alanna Zabel, de 50 años, instó a la prensa y al público a darle a la sobreviviente, identificada como D.M, el espacio que necesita para superar sus traumas. “No será una curación rápida”, destacó Zabel este lunes en una entrevista a Fox News, al mismo tiempo que encontró similitudes entre su propia experiencia y lo ocurrido en Moscow, Idaho.

La mujer, que en 1992 era estudiante de la Universidad de Buffalo, en el estado de Nueva York, y vivía junto a cinco compañeras de una hermandad universitaria, admitió que fue incapaz de procesar mentalmente la escena que vio en aquel momento. Según su relato, al entrar a la habitación de su amiga, la encontró inconsciente pero sin rastros de sangre, por lo que asumió que la víctima se había ahogado en su propio vómito.

Zabel solo se dio cuenta de que la recámara estaba cubierta de sangre cuando llegaron los paramédicos y lo advirtieron. Más tarde la informaron de que su compañera de cuarto había sido brutalmente golpeada y violada.

Nuevos detalles de la masacre de Idaho

Por su parte, D.M reveló nuevos detalles del día en que fueron asesinados a puñaladas Ethan Chapin, de 20 años, Madison Mogen de 21, Xana Kernodle de 20 y Kaylee Goncalves de 21.

La mañana del día de la masacre, la sobreviviente escuchó un llanto, abrió su puerta, que se encontraba en el segundo piso del edificio, y vio caminando hacia ella a una figura vestida de negro con una máscara que le cubría la boca y la nariz.

Durante el encuentro con el presunto asesino, la joven estaba “muerta de miedo”, detalló su abogado, Shanon Gray. Tras esto, D.M. corrió a encerrarse en su habitación, pero pudo detallar que el presunto criminal era un hombre de aproximadamente 1,77 metros de altura, con un cuerpo no muy musculoso y cejas pobladas.

Tras largas investigaciones, la Policía detuvo el 30 de diciembre a Bryan Christopher Kohberger, de 28 años, en relación con la masacre. Los investigadores consideran que Kohberger, un estudiante de doctorado del Departamento de Justicia Penal y Criminología de la Universidad Estatal de Washington, situada no lejos de la Universidad de Idaho, irrumpió en la casa de los estudiantes “con la intención de cometer un asesinato”.

La Policía también supo que el sospechoso tenía un Hyundai Elantra blanco, el mismo que los agentes creen que se encontraba en la zona de la casa de los jóvenes cuando ocurrieron los asesinatos.

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