Riad patrocinó “muy generosamente” la campaña del comandante rebelde, declaran fuentes anónimas del periódico

RT en Español

Arabia Saudita. El mariscal Jalifa Haftar, líder del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés), que lanzó la semana pasada una ofensiva contra el Gobierno de Acuerdo Nacional de Fayez al Sarraj, basado en Trípoli, habría aceptado decenas de millones de dólares que le fueron ofrecidos por Arabia Saudita días antes de iniciar esa operación, afirmó este jueves The Wall Street Journal.

Esto ocurrió durante su visita a Riad a finales del mes pasado, sostienen fuentes anónimas del periódico en la capital de la monarquía árabe. Fuimos bastante generosos“, dijo un alto funcionario saudita.

El dinero concedido por Arabia Saudita estaría destinado a sobornar a líderes tribales, pagar a los soldados del LNA y cubrir otras demandas de la campaña militar.

No es la primera vez que acusan al mariscal Haftar de recibir ayuda por parte de Arabia Saudita.

Hace una semana, Mohammad al-Qunidi, general de brigada leal al gobierno de Trípoli, declaró que el LNA atacaba la capital del país con armas egipcias, emiratís y sauditas. “Los tres países árabes respaldan las milicias de Haftar para crear un nuevo Sisi en Libia”, dijo d al periódico nacional Al Khaleed Online.

Wolfram Lacher, experto del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, citado por The Wall Street Journal, está convencido de que el respaldo por parte de otros países es un factor que determinó la posición actual del mariscal rebelde. “Haftar no sería un jugador hoy en día sin el apoyo extranjero que ha recibido”, aseguró.

Desde el derrocamiento de Muammar Gaddafi en 2011 y la intervención militar extranjera, en Libia se generó una dualidad de poderes. El Gobierno de Acuerdo Nacional, creado en 2015 como órgano de transición y respaldado por la ONU, tiene bajo su control Trípoli y el oeste del país.

En el este y parcialmente en el sur gobierna la Cámara de Representantes de Libia, que opera desde 2014 con sede en la ciudad de Tobruk y a la que apoya Jalif Haftar. Se estima que el Ejército Nacional Libio, encabezado por Haftar, controla más del 70 % del territorio nacional, y el Gobierno de Al Sarraj aproximadamente un 6,5 %, según datos del proyecto Misión Especial de Observación en Libia (SMML).

El Gobierno de Tobruk fue reconocido por la comunidad internacional hasta diciembre de 2015. Al día de hoy, Haftar es apoyado por Egipto y Emiratos Árabes Unidos, que lo perciben como un ‘hombre fuerte’ que puede contrarrestar a los islamistas, mientras sus oponentes ven en el comandante a un nuevo Gaddafi. Tras la operación realizada en enero contra los “terroristas” en el sur del país, las fuerzas de Haftar se apoderaron de tierras con grandes yacimientos petrolíferos.

Además de estas dos administraciones en constante rivalidad, en Libia operan distintas milicias que ejercen control en ciertos territorios y tienen alianzas con tribus locales.

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