Azua.-A plena vista de todos y justo en el corazón del municipio cabecera de Azua, el emblemático parque Enriquillo se encuentra en un estado lamentable. Lo que alguna vez fue un punto de orgullo, historia y encuentro para los ciudadanos, hoy luce destruido, olvidado y sumido en el abandono más vergonzoso.

La estatua del cacique Enriquillo, símbolo de resistencia indígena y orgullo cultural, ha perdido la cabeza… literalmente. El busto decapitado del héroe taíno permanece como un reflejo del deterioro institucional, y nadie sabe con certeza dónde fue a parar la parte faltante. La imagen causa indignación y tristeza en quienes aún valoran la memoria histórica del municipio.

A pocos pasos de allí, el dirigente comunitario Manego denunció otra situación alarmante: el sistema cloacal del área drena aguas contaminadas sin ningún control, directamente hacia un canal que irriga zonas agrícolas. “Eso es un crimen contra la salud pública y la producción de la tierra”, manifestó con preocupación. Asegura que el alcalde está al tanto del problema, pero no ha dado respuestas ni tomado acción.

El abandono es tan evidente que incluso frente al propio ayuntamiento, el conten está completamente destruido, roto y lleno de basura. “Está más feo que un mono”, ironizó un residente, mientras señalaba con rabia el deterioro de la vía.

Y no es solo ese conten. Según denuncias de comunitarios, otros han desaparecido bajo la maleza, la tierra y el olvido. En múltiples esquinas hay charcos pestilentes producto de la falta de badenes, lo que agrava la situación sanitaria. Los contenes que aún están visibles se encuentran repletos de desechos, desprendiendo olores insoportables.

Vecinos aseguran que las autoridades locales no solo han sido indiferentes, sino que han demostrado una falta total de planificación urbana, mantenimiento y compromiso con la limpieza del municipio. Piden la intervención urgente del gobierno central y de Medio Ambiente para evitar que el parque, y todo el entorno, sigan hundiéndose en la decadencia.

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