Azua.-En el municipio de Guayabal, provincia Azua, crece la indignación entre los moradores por la paralización total de una obra prometida y urgente: el puente sobre el arroyo La Tina. El sacerdote Moisés Corcino, junto al alcalde Hipólito Cabral y decenas de comunitarios, denunció públicamente que el gobierno habría desembolsado hace más de dos años la suma de 189 millones de pesos a la empresa constructora Almajedón, pero hasta la fecha no se ha iniciado ningún trabajo.

“El dinero fue entregado, eso lo sabemos. Pero en el lugar donde se supone iría el puente no hay ni una varilla, ni una zanja, ni una señal de que ahí se va a construir algo”, expresó el sacerdote, visiblemente indignado. Agregó que cada vez que llueve, Guayabal queda completamente incomunicado, ya que la crecida del arroyo impide el paso de vehículos y personas.

Por su parte, el alcalde Cabral calificó la situación como “una burla” a un pueblo trabajador y productivo. “Guayabal es una tierra rica en agricultura, pero está empobrecida por el abandono del Estado. Necesitamos ese puente para mover nuestras cosechas, para ir al médico, para vivir dignamente”, manifestó.

Los comunitarios, cansados de promesas incumplidas, anunciaron que no descartan tomar acciones más contundentes. Aseguran que, de no ver avances reales en los próximos días, se lanzarán a manifestarse en la carretera principal de Azua como forma de presión para que el gobierno reactive la obra.

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