Azua.- Desde este distrito municipal emerge una historia donde la creatividad y el ingenio no conocen límites. A sus 57 años, Antonio Gómez ha logrado desafiar la lógica mecánica, convirtiendo su pasión en verdaderas obras sobre ruedas.
Gómez tomó un motor Yamaha RZ10 y lo transformó en una motocicleta que, por su diseño y presencia, recuerda a una Harley-Davidson.
Además, ha intervenido otros vehículos, entre ellos una jeepeta convertida en camioneta y una creación con estética futurista, digna de una película de ciencia ficción.

Cada proyecto nace primero en su mente. Antonio planifica cada detalle antes de iniciar el trabajo y explica con precisión las herramientas y técnicas utilizadas, dejando claro que su labor no se basa solo en el metal, sino también en la paciencia, el conocimiento y la experiencia adquirida con los años.
Con una fe inquebrantable y sueños cada vez más ambiciosos, asegura que su próximo reto será fabricar una patana. Convencido de que no existen límites cuando hay determinación, Antonio Gómez continúa demostrando que el talento, unido al esfuerzo, puede transformar cualquier idea en realidad.

