La molécula denominada ‘glucoARN’ está presente en organismos que se divergieron hace cientos o miles de millones de años, así que habría jugado algún papel en las primeras etapas de la evolución y tendría una importancia fundamental.

Un tipo de moléculas biológicas previamente desapercibido para la ciencia fue descubierto por un equipo de químicos estadounidenses. El hallazgo se describe en un artículo publicado en la revista Cell.

Se trata de una combinación del ácido ribonucleico (ARN) con el glucano. Se sabe de la capacidad de este carbohidrato de unirse a lípidos y proteínas, modificándolos y creando nuevas moléculas, glucoproteínas y glucolípidos. Sin embargo, hasta hace poco se pensaba que no interactúa de esta manera con el ARN.

“El ARN y los glucanos viven en dos mundos separados, si se cree en manuales”, señala al respecto una de los autores del estudio, Carolyn Bertozzi, citada por un comunicado de la Universidad de Stanford.

De hecho, la falta de conocimiento sobre la interacción de los dos tipos de moléculas se debe a que se ubican en diferentes zonas de la célula. El ARN se crea normalmente en el núcleo y se transporta al citosol (líquido que llena la célula, parte del citoplasma sin los orgánulos y sin el núcleo) para participar en la formación de proteínas. Los glucanos son separados de él por membranas. Como resultado, los dos tipos de moléculas tradicionalmente forman dos campos científicos diferentes que casi no contactan.

“Basándose en el esquema por el cual entendemos la biología celular, no hay lugar donde los azúcares glucanos y el ARN se toquen físicamente”, señala Bertozzi en otro comunicado, del Instituto Médico Howard Hughes.

No obstante, al aunar los esfuerzos de especialistas de ambos campos de la microbiología, los investigadores detectaron que parte del ARN extraído de células humanas dispone de una capa de un carbohidrato. Al revisar las células más en detalle, encontraron que en cada una de ellas hay una molécula compuesta de ARN y glucano, que ellos denominaron ‘glucoARN’ (‘glycoRNA’ en inglés).

“Esta fue probablemente la mayor conmoción científica de mi vida“, recuerda Bertozzi.

Este es un descubrimiento sorprendente de una clase completamente nueva de biomoléculas

Molécula fundamental

Al repetir la búsqueda en células de otras especies, tanto en mamíferos —ratones y hámsters— como en peces danio rerio (pez cebra), los científicos hallaron la molécula en todas ellas.

Dado que las especies revisadas se divergieron hace cientos o miles de millones de años, el glucoARN tendría orígenes antiguos y habría jugado algún papel en las primeras etapas de la evolución de la vida en la Tierra, opina la investigadora.

Las funciones del glucoARN todavía están por ser investigadas, sin embargo, su presencia en organismos tan diferentes sugiere que tiene una importancia fundamental. Asimismo, estaría vinculado con enfermedades inmunológicas, como el lupus.

“Cuando encuentras algo nuevo como estos glucoARN, hay muchas preguntas que hacer”, sostiene el colega de Bertozzi, Ryan Flynn.

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