La pareja para funcionar bien requiere inversión. Es un sacrificio de nuestros recursos y no se refiere a lo financiero solamente.

Que una relación de pareja pueda perdurar en el futuro implica disponer del tiempo, de nuestra persona, y de nuestra voluntad de cambio para asumir la vida en relación con otra persona.

Plantea que nos esforcemos a ceder individualidad y egoísmo en favor de un proyecto de pareja, o un proyecto de dos, o sea, un nosotros, donde no predomine el yo, sino, un espacio común, con proyectos y lugar seguro para el crecimiento emocional, espiritual y social para los hijos.

En la pareja la meta debe ser invertir de manera integral, lo cual incluye lo económico; pero debe tomar en cuenta el compromiso, fidelidad, pasión, intimidad, entender la familia de origen del cónyuge y asumir cambios: cuando hay pautas individuales negativas que dañan la relación de pareja.

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