Factores sistémicos e individuales visitan nuestra relación de pareja. Nos acechan las pautas y hábitos de nuestra familia de origen o los modos de relacionarnos con los demás o nuestra abundante o pobre afectividad. 

Son factores que nos vienen por historia, de un sistema familiar que tiene sus propias creencias y pautas de varias generaciones. 

También existen factores individuales que nos perforan la felicidad como: un temperamento específico, una baja autoestima, miedo al abandono o la presencia de una condición personal de salud física o mental.

En este complejo y simple mundo de la relación de pareja nos ayuda el amor. La empatía para entender al otro y la flexibilidad para cambiar pautas negativas que no permiten la felicidad en la pareja. 

Ya como adultos reconocemos que cargamos con pautas y maneras de ser que debemos cambiar, que no podemos ser esclavos de la historia familiar y que siempre el cambio es posible cuando somos capaces de hacer sacrificios.

En ese momento de iluminación y necesidad de cambio, la Terapia Familiar y Marital puede ser una gran aliada para la felicidad de la familia y de la pareja.

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