El encuentro del presidente brasileño con 37 funcionarios de su Administración se celebró en la sede del Ejecutivo este viernes.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró este viernes su primera reunión con los 37 ministros de su gabinete en la sede oficial del Gobierno en la capital del país, a casi una semana de haber asumido el cargo por tercera vez. 

El evento comenzó con media hora de retraso, a las 10:00 (hora local), con un discurso en el que el mandatario abordó por casi 20 minutos diversos temas referentes a las principales prioridades de su Gobierno.

“Doy las gracias a nuestros ministros por haber aceptado la invitación a participar en el Gobierno. Pueden contar con mi apoyo y disposición para que construyamos una buena gestión para el pueblo brasileño”, escribió el jefe del Ejecutivo en Twitter, después de la ceremonia inaugural. 

El mensaje del líder del Partido de los Trabajadores fue contundente para los miembros de su gabinete, a quienes advirtió que se serán cortésmente “invitados” a dejar su Gobierno si obran mal, mientras que si la acción es grave tendrán “que hacer frente a las investigaciones y a la propia Justicia”, aseguró.

A pesar del aviso, se comprometió a no dejar a ningún funcionario en el camino y a apoyarlos en “las buenas y en las malas”. 

En un sentido similar, el presidente sudamericano recordó a sus ministros la “obligación” de tener una relación “armoniosa” con los miembros del Congreso Nacional, sin importar las diferencias ideológicas y las tensiones del pasado.

“Cuando vamos a conversar, no estamos proponiendo matrimonio, sino que estamos proponiendo aprobar un proyecto o hacer una alianza momentánea en torno a un tema que interese al pueblo brasileño”, destacó el mandatario.

Al respecto, aprovechó la ocasión para enviarle un mensaje al presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y al líder de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, con quienes se comprometió a sostener todas las conversaciones necesarias para lograr acuerdos. 

“No hay veto ideológico del que hablar o tema prohibido”, aseguró Lula, quien además destacó que no es el Congreso quién necesita al presidente, sino el Ejecutivo quien requiere de los legisladores. “Y así vamos a gobernar estos próximos cuatro años”, refrendó.

Después de su discurso de carácter público, el jefe de Estado y sus funcionarios sostuvieron un encuentro privado, que duró cerca de tres horas, según informan medios locales.

Los otros temas: desarrollo económico, salud, educación y seguridad

Durante su mensaje televisado, el mandatario brasileño también se comprometió a restaurar el crecimiento económico del país, a crear empleos, a mejorar el sistema de salud y a impulsar la educación y la seguridad, luego de que el Gobierno de su predecesor, Jair Bolsonaro, tomara decisiones equivocadas en estas áreas, según consideró. 

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En este sentido, Lula confirmó el compromiso de los miembros de su Administración por generar empleos y pagar los salarios “que el pueblo brasileño necesita”. Además, reiteró que su equipo asumió un compromiso “extraordinario” para hacer que Brasil vuelva a crecer como en el pasado. 

“Es posible que hagamos que la economía vuelva a crecer. Es posible que volvamos a crecer con mucha responsabilidad. Es posible que volvamos a crecer con distribución del ingreso y de la riqueza y es posible que generemos empleo que le garantice al trabajador un poco de seguridad social”, aseveró el mandatario. 

En el área de salud, el líder brasileño criticó el descuido que hubo en la Administración pasada, el cual dijo— provocó que la cifra de personas muertas por coronavirus superara las 700.000. víctimas. Al respecto, lamentó el abandonó de proyectos como el programa ‘Más Médicos’, implementado en una de sus Administraciones pasadas, encaminado a resolver la escasez de profesionales de la salud en ciudades periféricas y del interior del país, una situación que prometió será atendida una vez más. 

Con respecto a la educación, Lula pidió al ministro Camilo Santana enfocarse en la remodelación y construcción de escuelas primarias, dado que hay más de 4.000 obras abandonas, refirió. En este sentido, se comprometió a mejorar la calidad de la educación básica en Brasil para que en el futuro el país pueda “exportar conocimiento”. 

Por otro lado, solicitó a la ministra de Cultura, Margareth Menezes, prepararse para llevar a cabo una “revolución cultural” con el propósito de frenar la violencia en el país. 

En otros temas, el presidente también hizo un guiño al sector agroindustrial al resaltar la responsabilidad del país por producir alimentos de manera local y de manera sustentable para no vulnerar la selva amazónica. El mandatario se comprometió a combatir las actividades ilícitas en la zona y a garantizar el respeto de las tierras indígenas.

Asimismo, reiteró su compromiso por unificar al país. “No somos un gobierno de pensamiento único”, indicó Lula, quien lamentó que en los últimos cuatro años los brasileños se distanciaran, incluso de sus familiares, debido a la división política. 

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