El mandatario brasileño fue recibido por la presidenta del Supremo Tribunal Federal, Rosa Weber.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acudió el domingo al Palacio de Planalto para evaluar la escala de los daños causados por manifestantes derechistas que asaltaron las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia unas horas antes.

Tras inspeccionar las instalaciones de la sede del Ejecutivo, Lula se dirigió al edificio del Supremo Tribunal Federal (STF), donde fue recibido por la presidenta del órgano judicial, Rosa Weber. Asimismo, Lula se reunió con los magistrados Dias Toffoli y Luis Roberto Barroso, informa O Globo.

Previamente a la visita presidencial, tanto el Palacio de Planalto como el STF fueron sometidos a un barrido por un equipo antibombas de la Policía Federal.

Ambos edificios sufrieron daños significativos tras la irrupción de los partidarios del exmandatario Jair Bolsonaro, derrotado en las elecciones presidenciales de octubre.

Los daños incluyen patrimonio cultural difícilmente recuperable como diversas obras de arte y esculturas.

Además, se rompieron ordenadores y ventanas y también se volcaron cajones en las dependencias que lograron alcanzar los manifestantes. Entre los espacios destrozados, está la habitación que corresponde a la primera dama, Rosângela Lula da Silva, así como la oficina del ministro de la Secretaría de Comunicación Social, Paulo Pimenta.

El despacho presidencial quedó intacto debido a la reforzada seguridad de las cerraduras y las puertas.

En el STF fue atacada la llamada Sala de los Bustos que contaba con las esculturas de personalidades importantes del país, entre ellos los abolicionistas Rui Barbosa y Joaquim Nabuco. Asimismo, fue retirado el escudo de armas de la República y robada una réplica de la edición original de la Constitución.

Durante los actos vandálicos, se pintó un grafiti en la escultura ‘Justicia’ de Alfredo Ceschiatti y se robaron las sillas que los 11 ministros del STF utilizaban en los juicios. Entre los objetos de valor histórico afectados se encuentra también una alfombra que, según información del STF, perteneció a la infanta Isabel, hija del emperador Pedro II de Brasil.

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