El presidente Joe Biden anunció dicha restricción la semana pasada y la Cámara de Representantes aprobó el respectivo borrador en un intento por convertir la medida en ley.

La probabilidad de que el Senado de EE.UU. apruebe el proyecto de ley aprobado la semana pasada por la Cámara de Representantes para prohibir la importación de hidrocarburos procedentes de Rusia es escasa, debido a que esa medida incrementaría aún más los precios de la gasolina en el país norteamericano, conjetura la prensa estadounidense.

En el marco del paquete de sanciones impuestas contra Moscú por su operación militar en Ucrania, el pasado 8 de marzo el presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva que estipula la prohibición de importar crudo ruso, así como ciertos productos petroleros, gas licuado y carbón procedentes de este país. Posteriormente, en un esfuerzo por convertir en ley esas restricciones, la Cámara de Representantes aprobó el respectivo borrador y lo envió al Senado para su debate y posible certificación.

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Según fuentes del Senado citadas por la CNN, existen pocas probabilidades de que el proyecto de ley sea ratificado, ya que lo consideran innecesario. Además, el legislador demócrata Joe Manchin, quien preside el Comité de Energía del Senado, señaló que el proyecto de ley de la Cámara de Representantes es “más débil” que la orden ejecutiva de Biden y es incompatible con la política actual.

Una orden ejecutiva es una directiva limitada que puede ser derogada por el siguiente gobierno, mientras que una ley tiene largo alcance y es más difícil de anular.

Riesgo de una mayor inflación

Si el Senado no aprueba dicho borrador, la prohibición de importación no se convertirá en ley y los importadores estadounidenses podrían seguir comprando hidrocarburos rusos en un futuro. Las importaciones de petróleo ruso suponen para EE.UU. cerca del 8 % del total. Con los precios de la gasolina en el mercado estadounidense alcanzando máximos históricos, cualquier interrupción podría impulsar aún más los costos.

Al mismo tiempo, la pérdida del mercado estadounidense apenas afectaría a las ganancias petroleras de Rusia, que tiene importadores mucho más grandes en todo el mundo. Para que la prohibición de Washington sea efectiva, varios de los grandes consumidores de hidrocarburos rusos tendrían que sumarse a la medida de EE.UU. Según algunos analistas, esa podría ser la razón por la que Washington decidió introducir la prohibición, como un gesto simbólico en su intento por incrementar la presión sobre otros países y compañías petroleras.

Sin embargo, una prohibición generalizada de los suministros del segundo mayor productor de crudo del mundo, perjudicaría no solo a Rusia, sino a toda la economía mundial, elevando aún más los precios del petróleo. Esto conduciría a niveles más altos de inflación y afectaría directamente a la población.

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