La decisión de inscribir mi candidatura a diputado después de un año de anunciar mis aspiraciones a Senador, pero sin entrar en campaña electoral, ha sido una determinación difícil porque genera ruido, disgusto, asombro, aunque en situaciones como la actual coyuntura debemos verla como normal, y que se toman pensando en el bien colectivo y no por razones individuales.

A lo interno del PLD formo parte del equipo del presidente Danilo Medina, por lo que de manera disciplinada me debo a decisiones que se tomen en el mando mayor, y en lo que a mi corresponde, asumir en consecuencia y al riesgo que conlleve en mí accionar político. “Si no hay cabeza que ponga la casa en orden…no hay proyecto político que camine en firme”, afirmaba el intelectual francés André Maurois.

Ando con un proyecto de servicio, no personal, por lo que me siento muy orgulloso de haber podido demostrar esto en la práctica política, por lo que les invito a acompañarme en la inmensa tarea de continuar dando lo mejor de mí como servidor público, y que apostemos por crear espacios para la juventud, la niñez y la adolescencia, por una educación y una salud de calidad, en fin, con metas y objetivos claros de impulso al desarrollo provincial, y para que sigamos por lo mejor.

Soy un político de ideales, sueños, signado con una reciedumbre moral a toda prueba. En mi ejercicio profesional como periodista y dirigente gremial, y en las posiciones públicas y privadas que he desempeñado, nunca he sido salpicado por un hecho del que mi familia, mi partido, mis compañeros y mis comprovincianos tengan que bajar la cabeza.

Por: Rafael Méndez
El autor: Es diputado del PLD por la provincia Bahoruco

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