Mantener una relación de pareja es un trabajo. Convivir requiere esfuerzos y sacrificios. Los ajustes son los que determinan que la pareja pueda aprender a sobrellevar las situaciones diversas que son producto de dos personas que tienen  diferentes crianzas, temperamento y personalidades.

Cuando elegimos pareja de nuestra propia cultura, de nuestro mismo idioma, a veces del mismo pueblo y sector, y hasta de igual religión: creemos que todo será muy fácil; pero siempre es difícil. Se requiere acoplarse, ser flexibles y aprender a ceder.

Hoy en día las parejas formadas por personas de diferentes países son más frecuentes gracias a las redes sociales y a la globalización. Cuando dos culturas se enfrentan hay que buscar acuerdos y empezar a conocer la cultura y las costumbres del cónyuge. Se tienden a presentar malos entendidos por la manera diferente de comportarse cada uno por la cultura a la que pertenecen. 

Los conflictos por creencias religiosas son frecuentes. La flexibilidad y la empatía son indispensables para que la relación se mantenga a flote. Aprender a respetar la familia de origen del cónyuge y sus costumbres, es algo que deben hacer ambos.

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