La respuesta sexual empieza con el deseo. Este componente tiene una base psicológica muy fuerte. Si no se desencadena el deseo, las demás fases de la respuesta sexual tienen inconvenientes. 

Al deseo sexual le siguen la fase de excitación, la meseta, el orgasmo y la resolución. El deseo sexual se puede afectar por enfermedad física y algunas de corte psicológico como la depresión. Los conflictos de pareja también disminuyen el deseo sexual y las condiciones como el estrés y la sobrecarga de trabajo.

El deseo sexual disminuido es una disfunción sexual que afecta tanto  a hombres como a mujeres. Se requiere el tratamiento conducido por un terapeuta sexual. 

La falta de comprensión de esta disfunción, provoca que la pareja que tiene el deseo normal piense que ya no le aman o empieza a sospechar de infidelidad. Pero esto es provocado por esta disfunción que ataca el deseo sexual.

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