Parece mucho desear en este tiempo. Una época de hijos que irrespetan a los padres o tiranos que se adueñan de la Jerarquía de la familia. Le dan un golpe de estado a los padres y ellos son los que mandan. Parece una ilusión y muchos padres al ver su realidad así lo piensan. Al final muchos hijos no se preocupan en desarrollar sus talentos; ya que sus previsores padres han creado riquezas y bienes para que sus hijos entierren sus talentos, mientras se entregan al placer y al hedonismo de este milenio que tiene una justificación para todo.

Las tres R que mencionamos de los objetivos de la Disciplina Positiva requieren un enfoque sistémico e integral.

Respetuosos: 

Nuestros hijos e hijas serán respetuosos si nosotros somos respetuosos con ellos y si les mostramos que no estamos dispuestos a recibir irrespeto. Eso requiere límites y reglas y dejar claro quién manda. Siempre con una autoridad amorosa.

Responsables:

El bienestar de la familia es deber de todos. Desde niños hay que asignarles responsabilidades en la casa de acuerdo a la edad. Deben formarse hábitos que les permitan cumplir con sus tareas escolares e ir desarrollando destrezas que le serán útiles en su vida personal y laboral.

Recursivos:

Hay que propiciar un ambiente que desarrolle los talentos de nuestros hijos. Enseñarles destrezas en la casa y permitir que reciban instrucción en áreas como la música, deportes y algunas actividades técnicas mediante cursos y entrenamientos.

Con el uso de estas estrategias, en función del ciclo de vida en que esté la familia, se puede lograr que tengamos una crianza exitosa, con hijos empáticos que tengan preocupación por su familia y que aporten a la sociedad.

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