Las acusaciones de lavado de dinero amenazan la estabilidad política del país y plantean dudas sobre su mandato y el futuro del partido gobernante.

El destino político del presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, pende de un hilo tras una reciente investigación en la que se le acusa de violar la ley y la Constitución, y que podría desembocar en un juicio político en su contra, lo que sería el primer caso de ‘impeachment’ contra un presidente en la historia del país. En este contexto, dirigentes del partido gobernante, el Congreso Nacional Africano (CNA), acordaron una reunión este viernes para decidir si mantener su respaldo a Ramaphosa, permitir que los legisladores abran un proceso de destitución o presionarlo para que presente su dimisión.

Los miembros del CNA se encontrarán en una reunión especial del Comité Nacional de Trabajo este domingo, a la que seguirá una reunión del Comité Ejecutivo Nacional el lunes. 

Acusaciones contra Ramaphosa

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De acuerdo con un reciente informe del diario The Economist, los problemas del mandatario sudafricano comenzaron el pasado junio, cuando Arthur Fraser, un exespía del país, presentó presuntas pruebas de que Ramaphosa había incurrido en lavado de dinero, basándose en un incidente del 2019 que involucra 580.000 dólares en efectivo que el presidente tenía escondidos en un sofá en una granja de su propiedad y que luego fueron robados.

Estas acusaciones fueron aprovechadas por parlamentarios de la oposición, que ordenaron al presidente del Parlamento remitir el asunto a un panel independiente para que investigara si Ramaphosa cometió mala conducta y era merecedor de un ‘impeachment’.

Las conclusiones del panel sugieren que, al desempeñar como granjero, Ramaphosa habría violado la Constitución, que prohíbe a los miembros del Gabinete Ministerial realizar “trabajos remunerados”. Además, afirman que tuvo que denunciar el robo ante la Policía y no solo ante su equipo de seguridad, a lo cual el mandatario respondió que el jefe del mismo, el mayor general Wally Rhoode, sí forma parte de las fuerzas del orden, por lo que no vio necesidad de acudir a la Policía. 

El panel también afirma que hay “dudas” acerca del origen del dinero robado y de su cantidad, y señala que Ramaphosa podría haber cometido abuso de poder, al buscar la ayuda del presidente de Namibia en la captura de los sujetos, que huyeron de Sudáfrica.

El presidente no va a dimitir basándose en un informe erróneo

Ramaphosa niega “categóricamente” las acusaciones en su contra y rechaza haber violado las leyes. Según su versión de la historia, tal dinero provino de la venta de 20 búfalos a un empresario sudanés en diciembre del 2019. En ese entonces se encontraba de viaje en Etiopía y pidió a uno de los encargados de su granja Phala Phala que guardara la suma en el lugar que considerara más seguro hasta que fuera posible ingresarla en un banco, razón por la cual terminó debajo de los cojines del sofá. En febrero del 2020, ladrones irrumpieron en dicho inmueble y se llevaron el efectivo.

Este sábado, Vincent Magwenya, portavoz de la oficina presidencial, anunció que Ramaphosa no dimitirá y buscará un segundo mandato como líder del CNA, informa Reuters. “El presidente Ramaphosa no va a dimitir basándose en un informe erróneo, ni tampoco va a dar un paso al costado” agregó Magwenya.

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Además, Ramaphosa planea, según el portavoz, satisfacer “el mensaje inequívoco procedente de las ramas del partido gobernante que le han propuesto para un segundo mandato de la dirección del CNA”. En la próxima reunión del partido, el presidente planea desafiar el informe “tan claramente defectuoso” y sus conclusiones, que amenazan “la sostenibilidad de la democracia constitucional”, destacó Magwenya.

“Un enigma político para el CNA

Todavía no está claro si se enfrentará a cargos penales, pero los expertos afirman que su dimisión podría exacerbar las divisiones en el partido gobernante, que ya está perdiendo la confianza de los ciudadanos. 

El CNA sigue siendo la fuerza política gobernante de Sudáfrica desde que llegó al poder en 1994, marcando el fin del apartheid, y en su momento, Ramaphosa fue uno de los principales ayudantes de Nelson Mandela y posteriormente presidió la comisión que redactó la nueva Constitución del país. En los últimos años, el CNA ha estado sumergido en una serie de escándalos de corrupción. Así, el predecesor de Ramaphosa, Jacob Zuma, quien llegó al poder en el 2009, renunció al cargo en febrero del 2018, en medio de varias acusaciones de corrupción. Fue condenado a 15 meses de cárcel en junio del 2021 por desacato, al incumplir una orden de comparecencia ante una comisión judicial que investigaba la corrupción durante su mandato.

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El analista político de la Universidad de Sudáfrica, Lesiba Teffo, subrayó que el partido entiende que sin Ramaphosa sufrirá graves pérdidas en las elecciones del 2024. Teffo calificó la situación actual como “un enigma político para el CNA“, ya que el presidente “sigue teniendo mucha credibilidad y apoyo a pesar de los errores que ha cometido” e “incluso sus detractores saben que lo necesitan para las próximas elecciones”. 

A la inestabilidad política se suma la desfavorable situación económica del país. Sudáfrica está luchando contra el bajo crecimiento económico, el alto desempleo y la caída del 4% del valor de su moneda, el rand, frente al dólar, según datos de Bloomberg. Además, el país africano sufre este año apagones sin precedentes debido a la falta de fiabilidad de las viejas y mal mantenidas centrales eléctricas de la empresa estatal Eskom Holding SOC Ltd.

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