El hallazgo se realizó en el sitio arqueológico de Pampa La Cruz, perteneciente al Imperio chimú, que se estableció en la costa norte de Perú entre los siglos IX y XV.

Durante la última temporada de excavación del sitio arqueológico de Pampa La Cruz, en la provincia de Trujillo, un equipo de investigadores descubrió las tumbas de 76 infantes sacrificados pertenecientes al Imperio chimú, que se asentó en la costa de Perú entre los siglos IX y XV, informó la agencia nacional de noticias.

De acuerdo al arqueólogo Gabriel Prieto Burméster, este hallazgo pertenece a uno de los seis eventos sacrificiales masivos asociados a hitos del inicio, desarrollo y consolidación de la sociedad chimú, practicados entre los años 1050 y 1500. Hasta el momento, en este sitio se han descubierto los restos de 302 menores.

La mayoría de los cuerpos desenterrados están orientados con los pies al este y la cabeza hacia el oeste, dándole la espalda al mar; un patrón que se repite en los enterramientos del primer evento con sacrificios. Se estima que estos se realizaron para consagrar los campos de cultivo.

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Uno de los hallazgos más significativos se realizó en el denominado montículo I, del que recuperaron cinco cuerpos femeninos dispuestos cabeza con cabeza, haciendo una especie de círculo. Hasta el momento se desconoce el simbolismo detrás de esta tumba, por lo que se espera que investigaciones posteriores determinen su significado.

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Sacrificios infantiles: una práctica recurrente entre los chimú
Según detalla Prieto, los primeros dos eventos con sacrificios ocurrieron entre el 1050 y el 1200, y están asociados a las prácticas agrícolas. El tercer episodio, datado entre el 1200 y el 1300, marca la expansión militar y territorial de lo chimús. En los enterramientos de este periodo los menores fueron ataviados con trajes y tocados con plumas.

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Los dos siguientes eventos, el 4 y 5, se han fechado entre los años 1300 y 1450, y se asocian a la consolidación y época de esplendor del Imperio. Los infantes sacrificados en este periodo fueron enterrados con un paño de cadera, camisas de color blanco y turbantes. El último episodio se registró entre el 1450 y el 1500, cuando los chimús ya habían sido subyugados por los incas.

“Gracias a Pampa La Cruz sabemos que los sacrificios humanos, sobre todo de niños, fueron una parte estructural dentro de la religión de los chimús para celebrar y glorificar a su estado. Los seis eventos que tenemos documentados son prueba de ello”, concluyó Prieto.

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