Lo que somos y tal vez seremos está escrito en nuestro pasado familiar. Nuestros éxitos o fracasos no dependen de lo desgraciado o penoso de nuestro pasado, depende mucho de la forma en que asumimos ese pasado, cómo lo interpretamos y con cuál intención lo hacemos.

Al interpretar un hecho de impacto en nuestra vida familiar o de pareja, debemos asumir interpretaciones que sean favorables para nuestro crecimiento personal y para renegociar hechos pasados traumáticos en una óptica diferente, con una perspectiva favorable. 

Hay que crear una disciplina mental que evada interpretaciones depresivas de la realidad y que nos coloquen como fracasados en nuestra mente o como personas condenadas a seguir viviendo en el dolor y en la autoconmiseración. Podemos eliminar el miedo al fracaso e intentar nuevos comienzos en la relación de pareja y propiciar cambios para que la pareja cambie y avance.

El cambio de perspectiva e interpretación puede favorecer cambios en la dinámica de la familia en la crianza y en la relación entre hermanos y la relación de los padres con los hijos.

Tenemos el poder de elegir interpretaciones favorables a nuestro crecimiento y felicidad. Cuando no podemos por nosotros mismos la Terapia Familiar nos ayuda.

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