Con herramientas básicas, los jóvenes lograron obtener la primera manopla que, una vez colocada, responde a movimientos en los dedos, enviando indicaciones a un transmisor donde se emiten sonidos configurados previamente.

Tres jóvenes de la la provincia de Buenos Aires, Argentina, idearon un guante traductor del lenguaje de señas para que las personas hipoacústicas (con dificultades para oír y hablar) puedan comunicarse de una manera más eficaz, mediante una voz generada electrónicamente.

A fines del 2018, los estudiantes debían idear un proyecto de tesis para poder graduarse de técnicos electrónicos, título de la especialidad en la escuela industrial a la que asistían en la localidad de Bahía Blanca, al sur del distrito principal. Pero ante la falta de ideas claras, una situación cotidiana los sorprendió mientras caminaban por la calle.

“Estábamos juntos cuando uno de los tres se cruzó con dos personas hipoacústicas que se estaban comunicando utilizando el lenguaje de señas tradicional. Fue cuando mi compañero pensó en qué pasaría si alguno de ellos se encontrara en una situación de peligro y necesitara pedir ayuda a alguien que desconoce su lenguaje. En ese momento comenzamos a investigar sobre el tema”, recuerda Tobías Baigorria, uno de los creadores del guante, en diálogo con RT. 

Luego de indagar sobre experiencias que combinaban circuitos electrónicos con la reproducción de sonidos, los compañeros de clase diseñaron el ‘guante traductor‘, cuya modalidad se adaptaba a lo que estaban buscando y su construcción no les parecía imposible. Aunque los modelos se encontraban en el extranjero, ya que locamente no había experiencias similares, se embarcaron en la tarea de volverlo realidad.

Con herramientas básicas y sus conocimientos en la materia, lograron obtener la primera manopla que, una vez colocada, respondía a movimientos en los dedos, enviando indicaciones a un transmisor donde se emitían sonidos configurados previamente.

“Posee sensores en los cinco dedos, que sirven para recrear letras y formar las palabras que se quieren transmitir, con un sonido muy claro. También, a través de una aplicación para celulares y usando el Bluetooth, pueden replicarse en los dispositivos”, detalla Baigorria.

Pero el proyecto no solo les sirvió para obtener su tesis académica. En junio pasado, el equipo decidió postular su creación a un concurso patrocinado por la compañía INVAP, una de las mayores firmas tecnológicas del país. El requisito principal para presentarse al certamen era sencillo: generar herramientas que beneficiaran a la comunidad. El premio consistiría en una capacitación con la empresa para perfeccionar y desarrollar el producto seleccionado. 

La felicidad de los jóvenes volvió a concretarse cuando les comunicaron que su dispositivo era finalista y recibirían el entrenamiento de la compañía en la ciudad de Bariloche, al sur del país sudamericano. 

“En estos momentos, uno de nuestros compañeros se encuentra capacitándose con los mejores ingenieros electrónicos. Tenemos muchas ideas para mejorar el guante, pero la financiación siempre es un problema. Con algunos ahorros propios pudimos corregir algunas cosas específicas, pero esperamos recibir algún fondo estatal o un patrocinio privado para hacer más sofisticado al equipo y que pueda ayudar a más personas”, finaliza el joven de Bahía Blanca. 

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