Nuestra respuesta sexual se afecta con las preocupaciones y el estrés.

 Para lograr una erección en el hombre o la excitación en la mujer, se necesita un mensaje que desde el sistema nervioso llegue a la zona pélvica y provoque mayor flujo de sangre, lo cual nos pone aptos para el encuentro íntimo. 

El estrés y las preocupaciones pueden bloquear o dificultar que el mensaje neural llegue adecuadamente, aunque físicamente todos los órganos y estructuras estén bien.

 Con la Terapia Sexual se trabaja para bajar los niveles de ansiedad del paciente, se elimina el miedo al fracaso y se educa a los pacientes para mejorar la comunicación sexual con más caricias, integrar todos los sentidos al acto sexual y eliminar el rol del espectador.

Se denomina rol del espectador a la actitud que tiene alguien sobre si mismo, con autoexigencia de funcionar bien. Puede incluir autovigilancia de la erección para ver si ocurre o cierta desesperación para lograr el orgasmo con un nivel exagerado de espera, lo que tiende a provocar bloqueos y mal funcionamiento sexual.

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