Se trata del denominado algoritmo Q*, que, según algunos medios, está relacionado con el polémico despido del cofundador de OpenAI.

Tras ser despedido en extrañas circunstancias, Sam Altman regresó oficialmente este miércoles como director ejecutivo de OpenAI, empresa creadora de ChatGPT. En una entrevista concedida esta semana a The Verge, el empresario habló de los rumores sobre la existencia de un programa secreto que, según algunos empleados, fue la causa de su despido. 

Durante la entrevista, Altman se negó repetidamente a responder a la principal pregunta que todo el mundo se hace: ¿por qué le despidieron? Sin embargo, reveló que la junta directiva hará una revisión independiente. “Me parece muy bien. No tengo mucho más que decir ahora, pero estoy deseando saber más”, afirmó.

Altman fue cesado el pasado 17 de noviembre debido a que “no fue siempre franco en sus comunicaciones con el consejo, lo que ha obstaculizado su capacidad para cumplir con sus responsabilidades”, explicó entonces OpenAI en un comunicado. Tras dejar la compañía, el gigante tecnológico Microsoft anunció que lo contrataría “para liderar un nuevo equipo de investigación avanzada de inteligencia artificial”.

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Primer año con ChatGPT: ¿cómo ha impactado en el mundo?

Según informó Reuters, el despido de Altman se habría acelerado por una carta enviada a la junta directiva de OpenAI por varios de sus trabajadores, en la que advertían del avance no reportado en un potente algoritmo de inteligencia artificial (IA), que, según ellos, podría amenazar a la humanidad. 

Se trataría del algoritmo denominado Q*, que, según algunos empleados de la empresa, podría suponer un gran salto para lograr una inteligencia artificial fuerte (AGI, por sus siglas en inglés), es decir, una IA capaz de imitar o superar a la humana.

Al enfrentarse a preguntas sobre Q* en la entrevista con The Verge, Altman tuvo la oportunidad de desmentir que el programa existiera. Con toda esta incertidumbre, estaba bien posicionado para descartarlo como un rumor infundado, pero en lugar de ello, pareció confirmarlo.

“Ningún comentario en particular sobre esa desafortunada filtración. Pero lo que hemos estado diciendo -hace dos semanas, lo que decimos hoy, lo que hemos estado diciendo hace un año, lo que decíamos antes- es que esperamos que el progreso en esta tecnología siga siendo rápido y también que esperamos seguir trabajando muy duro para averiguar cómo hacerla segura y beneficiosa”, comentó.

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