Félix Díaz, quien dio a la República Dominicana la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beiging, mientras conectaba un jab en una reyerta a nivel profesional.

Santo Domingo, RD.- La capacidad de hacer ajustes y adaptarse a rivales de cualquier estilo, tamaño o artimañas, la misma que lo llevó hasta la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008, ha vuelto a emerger desde lo más adentro de Félix Díaz.

“También las dificultades nos obligan a crecer, a sacar las cosas de donde nunca han salido y echar hacia delante.

“Somos profesionales, este es nuestro oficio y no podemos descuidarlo, hay algunas cosas que no podemos hacer por el aislamiento con las demás personas, como los guanteos, masajes y algunos aspectos de preparación física, pero otras sí.

“Instalé un saco en mi casa para golpear, puse mi perita a funcionar en otro extremo, estoy utilizando poco a poco a mi esposa para que me sostenga el golpeo de las guanteletas – explica Díaz, poseedor de una marca de 20 triunfos y 3 derrotas como profesional-, y pongo a una persona que me lleve el tiempo o programo el cronómetro del teléfono móvil”.

Su rutina diaria durante la cuarentana nacional debido a la pestilencia del Coronavirus que ya se extiende hacia el centenar de víctimas mortales en el país, no lo detiene en sus metas. El único púgil dominicano en conquistar el oro olímpico al más alto nivel, hoy con 36 años, afirma que de esa forma mantiene en un 70 por ciento su preparación y que cuando todo se normalice; para cualquier compromiso inesperado, solo tendría que completar el “chin” que le falta.

Botellones como pesas

Sin hundir el botón del pánico, a su edad y con un año sin combatir, “El Oro” Díaz se siente en una posición vulnerable al ver fracasar su último compromiso en un show que estaba programado para este mes en el coliseo Carlos –Teo- Cruz.

“Todo esto pasará y el que tenga las mejores condiciones es quien se va a imponer, yo estoy corriendo dentro de mi casa, levanto hasta el pecho los botellones grandes del bebedero y en cuclillas voy rotando con uno por toda la sala.

Díaz se cuida de que “no lo cuenten” al final de la jornada, pero también de no ser sorprendido con un combate importante que arriesgue su carrera por falta de preparación.

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