Por: Janser Martínez

Hay frases políticas que merecen ser escuchadas más allá del aplauso del momento. Una de ellas es la pronunciada por Carolina Mejía: “Yo no llegaré sola a gobernar sin ustedes. Quienes trabajen con nosotros, gobernarán con nosotros”.

La expresión tiene un contenido que va más allá de una simple invitación a participar en una campaña. Plantea una relación entre quienes ayudan a construir un proyecto político y el papel que podrían tener en su eventual gobierno.

Y precisamente ahí está su interés.

En muchas ocasiones, las bases y los dirigentes territoriales son protagonistas fundamentales durante las campañas: organizan, movilizan, defienden y mantienen el vínculo con las comunidades. Pero el debate sobre su participación suele concentrarse en el momento electoral.

La frase introduce otra perspectiva: quienes trabajen en la construcción del proyecto también son presentados como parte de la tarea de gobernar.

No hace falta interpretar “gobernarán con nosotros” como una promesa específica de cargos o posiciones. Carolina no lo planteó en esos términos. Su valor está, precisamente, en el concepto de participación que encierra.

Además, no se trata de una idea completamente aislada en su discurso político. En marzo pasado, al referirse a las bases del PRM, las identificó como “los grandes artífices de nuestros triunfos electorales”.

La referencia a su padre, Hipólito Mejía, también resulta interesante, aunque secundaria. Carolina recordó entonces aquella expresión de “gobernar para todos sin olvidarme de los míos”. Pero la frase actual tiene una particularidad propia: no habla solamente de no olvidar a quienes acompañan un proyecto; habla de gobernar con ellos.

Y ahí está, quizás, la mayor fuerza de la expresión.

“Quienes trabajen con nosotros, gobernarán con nosotros” coloca en primer plano una idea sencilla pero políticamente significativa: quienes ayudan a construir un proyecto no tienen por qué sentirse únicamente parte de la campaña; también pueden aspirar a sentirse parte del gobierno.

Más que una promesa concreta, es una reivindicación del valor de la participación y del trabajo político de quienes construyen desde abajo y desde el territorio.

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