El lunes, los gasoductos en el mar Báltico registraron emergencias y fugas de gas tras un sospechoso acto de sabotaje.

El presidente serbio Aleksandar Vucic contó el impacto que le produjo la noticia sobre los daños a los gasoductos Nord Stream y la presión que ejerce la Unión Europea sobre la postura de Belgrado hacia Rusia.

“No supe si llorar o gritar cuando vi lo que pasó en los Nord Stream. Ahora imagínense si esto pasara en algún lugar del mar Negro y nos quedaríamos sin gas. Imagínense si no hubiésemos construido el gasoducto que tenemos, le podríamos decir a la gente ahora que no van a tener luz las 12 horas del día”, señaló el mandatario durante su visita a Bulgaria, donde presenció la puesta en marcha de un interconector de gas entre ese país y Grecia, informan medios serbios.

Vucic también declaró que la incorporación de las cuatro nuevas regiones a Rusia tras los referéndums está agravando la posición política de Serbia, que experimenta nuevas presiones por parte de la UE, por no imponer sanciones a Rusia tras el conflicto ucraniano.

  • El pasado 26 de septiembre, se registraron bruscas caídas de presión en uno de los ramales del Nord Stream 2 y luego en dos tramos del Nord Stream 1. Dos días después, se reportaron un total de cuatro fugas de gas.
  • Las estaciones sismológicas de Suecia y de Dinamarca detectaron potentes explosiones submarinas en las zonas donde se produjeron las fugas.
  • Los Gobiernos de varios países coinciden en que la situación fue resultado de “un acto de sabotaje“, de “acciones deliberadas” y no de un accidente.
  • La fuerza de las explosiones registradas en los gasoductos rusos Nord Stream, en el fondo del mar Báltico, fueron equivalentes a “varios cientos de kilogramos” de TNT, según una carta conjunta presentada el jueves por Suecia y Dinamarca ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

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