No siempre debe haber una erección al iniciar el encuentro amoroso. Creer lo contrario es un mito que obliga a muchos hombres, a utilizar estimulantes sexuales.

Con los juegos sexuales se debe producir la erección. Las caricias son muy importantes para lograr ese objetivo.

En el caso del hombre, si está muy preocupado o estresado por no tener una erección, su sistema nervioso autónomo le puede bloquear el reflejo necesario para la misma.

Hay que entregarse sin preocupación a los juegos sexuales y entre besos y caricias, suele aparecer la erección.

Otra creencia errada es que durante la relación no debe haber una pérdida de la misma. Esto puede pasar, aunque no es lo mejor. Si ocurre, es posible recuperarla.

Pero si el hombre se aterroriza y se preocupa en exceso, puede bloquearse el reflejo erectivo.

Al avanzar la edad del hombre, después de los 30 años, se van dando algunos cambios fisiológicos que son normales.

Es posible que después de la primera eyaculación no aparezca tan rápido, como en la adolescencia, una segunda erección. Esto es una respuesta normal.

Sin embargo, cuando hay buen deseo sexual y una buena estimulación física, debe haber una buena erección, siempre que el hombre aprenda a no dejar que las preocupaciones le bloqueen el reflejo erectivo.

Quien tiene mucho deseo por su pareja y siente amor, como dice Helen Kaplan, tiene consigo afrodisiacos naturales.

Otro afrodisíaco natural es el tiempo, de acuerdo a Kaplan. Se refiere al aprovechamiento de oportunidades especiales cuando surge el deseo sexual.

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